Ritmos del litoral

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Cumbancha. Cumbancha En Nuquí resuena una casa de madera. Jenny Valencia, junto a su esposo Flavio, se han encargado de revivir como experiencia pedagógica la música tradicional con la que se hacían “las rumbas de antes”. Los niños y niñas de su comunidad reciben otras opciones de vida, mientras tocan los instrumentos y cantan acerca del mar, de los viajes, del amor y otras anécdotas cotidianas.
Ruca. Ruca Las mujeres que conforman el grupo Las Quinceañeras son la expresión viva de una generación que se interesó por conservar las tradiciones de los mayores, rituales de adoración y devoción a los santos en los alumbramientos, en los cuales se disponen velas y se realizan los mandas. A estas mujeres les enseñaron sus mayores los beneficios del baile cantao, para contar los amores, para cantarle a las situaciones difíciles de forma alegre. Por esto la ruca se aprende bailando, activando las oraciones, las mandas y declamaciones. Se aprende a ruquear noches enteras, en medio de rondas, viche y guarapo. También le cantan a los usos de las plantas, al amor, a las comidas y los intercambios con Panamá.
Tamborito. Tamborito Al tamborito lo mueve el mar. Nos cuentan que su baile gira en torno a lo que hacen las olas, idas y venidas con diferentes cadencias. Su ritmo hace parte de la cotidianidad con que los mayores de antes se reunían a tocar y bailar tras realizar las labores del día. El reconocimiento de un territorio que suena al compás de aquello que lo rodea no ha sido tarea fácil. Los menguados esfuerzos por revivir esta rica tradición musical heredera de influencias indígenas, negras y mestizas, han visto reducir el área de su expresión. En Juradó nos aseguraron que era el lugar del tamborito, y sin embargo encontramos a su máxima exponente, doña Apolonia Moreno, muy enferma. Con ella, agoniza toda una representación y transmisión del legado musical.
Chirimia. Chirimia La agrupación Yubarta nació en la confluencia de las virtudes musicales de El Valle y Bahía Solano. Bajo la modalidad de Chirimía, comenzó a mostrar que a pesar de las dificultades económicas y muchos esfuerzos invisibilizados, es válido escoger el arte para esquivar otras opciones que perpetúan la creciente violencia de la región. El director, hasta el momento único profesor de música de una parte del Chocó, reconoce muy bien esta realidad, pero también sabe que hay muchos obstáculos que impiden mirar hacia el arte, algunos reforzados desde la escuela. Para él, los jóvenes se avergüenzan cada vez más de los ritmos tradicionales y por ello abrazan más fácil otros ritmos.
Alabaos. Alabaos El ritmo del litoral chocoano continúa honrando la potencia ancestral y mestiza a partir de sus cantos de ofrenda y devoción a los santos. Suenan los arrullos en diciembre, suenan los lamentos fúnebres en los alabaos, romances y chigualos. Esta rica expresión conforma la tradición oral que se resiste al olvido, razón por la cual se vale de la capacidad creativa y traslada versos de un ritmo a otro. Los grupos Recordar es Vivir en Nuquí, las mujeres de Coquí, las Quinceañeras en Bahía Solano, Las Tejada en El Valle y Gume en Jaqué, demuestran que los alabaos “no llaman muerto” tal como se rumora en los pueblos. Los ritmos que cantan son tristes y alegres y manifiestan una tradición que corre contra el tiempo si ese trabajo de transmisión hacia los niños y jóvenes se resquebraja.
El Hip Hop. Hip Hop Puede ser visto como parte de esos ritmos actuales que algunas personas critican porque asumen que han ido desterrando la riqueza de la cultura tradicional. Si existen tantas formas de apropiarse de los ritmos, es importante resaltar aquellas que han escogido contar las realidades de un territorio que ya no es el mismo; que se sumerge en dinámicas muy complejas que mediante el poder del beat y la improvisación, pueden ser canalizadas. El hip hop da lugar a la inconformidad de esas nuevas generaciones sin respuesta ni opciones que rompan los estereotipos que imponen destinos a los sueños que apuntan a otros lados.
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Familia de tambores, tortugas y manglar

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Actividades. Cumbancha El turismo comunitario, la gastronomía, el fortalecimiento de las tradiciones musicales ancestrales y la conservación de especies nativas como las tortugas y el ecosistema del manglar, surgen como propuestas alternativas nacidas desde la comunidad frente a las condiciones socio-políticas del contexto chocoano; proyectos extractivistas, empleos precarios, narcotráfico, entre otros factores que deterioran la vida en el litoral y acentúan dinámicas de desplazamiento hacia otras ciudades.
Territorio. Ruca Estas actividades nacen como una necesidad de volcar la mirada hacia adentro y no hacia afuera, fortaleciendo el tejido comunitario y potenciando aspectos como la permanencia en el territorio, la generación de empleos dignos, propiciar el retorno de los jóvenes que se fueron de sus tierras a estudiar y enseñar a los más pequeños a apreciar el legado musical de sus ancestros y a proteger la biodiversidad.
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Cómo suena el Chocó en Cali

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Plataforma. Cumbancha Así, mediante la invitación a algunos procesos colectivos e iniciativas personales que tuvieran que ver con el fenómeno de la migración en la ciudad, utilizamos la radio como plataforma de encuentro y debate para ir aclarando el contexto de nuestra ruta; las dudas, los temores, los desconocimientos y anhelos se iban matizando con los consejos de líderes y liderezas comunitarias, vendedores, cantaoras y académicas.
La ciudad. Ruca Nos hablaron acerca del rebusque como estrategia de adaptación, la solidaridad para salir adelante, la venta de productos autóctonos y las dinámicas rurales recreadas en entornos urbanos. También de prácticas y recuerdos del paisaje, pobladores afros y emberas de montaña, río y camino. Habitantes tradicionales y gente de afuera, "paisas" con curiosidad de las tierras.
La migración. Ruca Nos mencionaron varias razones para moverse: La búsqueda de empleo, las promesas de vida y el anhelo de seguir los pasos de familiares y amigos que se han ido y regresan cambiados. Otras, como el deterioro de la tierra cuando la sed de riqueza se justifica como progreso, cuando se despojan las tierras con violencia y se transforma la vida en amenaza y muerte. Cuando los jóvenes prefieren lo de afuera y se olvidan los cantos e historias como fuente de sabiduría ancestral y local.
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Bitácora de una radio viajera

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El Plan. Cumbancha hay que planear, rayar en una hoja con un marcador de cualquier color. Hacer dibujos chuecos y diseñar, ojalá en compañía de otros, un dispositivo, aparatejo o cacharro que transmita a la comunidad los sonidos que vienen viajando con la radio.
Postales. RucaA una tela de tapicería de color crema de 3 metros de ancho por 2 de alto le pintamos un croquis en el que se podía ver el mar y la costa, luego con hilo de colores le cocimos la ruta. Por detrás conectamos pequeños reproductores de audio de bajo costo y pusimos ahí los tracks de los sonidos que venían de la ciudad. A estos sonidos les llamamos postales sonoras.
El pregón. Ruca Si tiene a la mano un megáfono salga por las calles del caserío invitando a la gente a la radio. Dígales que es para escuchar y contar historias, mandar saludos, hablar sobre sus iniciativas, contar un chiste o cantar una canción.
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Animales migratorios

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Las raíces. Cumbancha "Uno es de dónde se dan los primeros respiros." Sembrar el ombligo es una costumbre ancestral de ciertas comunidades. Significa la relación con la tierra, con la madre. Donde se siembra el ombligo están las raíces de cada cual.
La migración Ruca La migración es un fenómeno constante en el litoral pacífico. Este territorio carece de universidades, centros de salud, casas culturales y de un sistema económico local sustentable.
En particular, los chocoanos salen de su tierra en busca de bienestar. Por un mejor trabajo o para estudiar; también salen huyendo del conflicto armado y por satisfacer la curiosidad que despierta la ciudad.
La ciudad. Ruca Al llegar a las ciudades aparecen nuevas tensiones. La discriminación, el racismo, trabajos mal pagos y la violencia urbana. La fuerza para resistir se convierte en poemas y canciones, melodías para recordar en dónde está sembrado su ombligo, en dónde están sus raíces.
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