La radio Va llena se alimentó y navegó por las cálidas aguas del litoral gracias a la articulación de personas, procesos, lugares y eventos que le fueron dando forma y calor. Lo necesario para desplegar y recibir todo lo que a su paso quisieran contarle.

Cali: en Puerto Chontaduro, Don Omar, Jairo, las mujeres de Frutos del Edén y The Black Peluco nos mostraron cómo la informalidad se nutre de las solidaridades. En la galería Alameda, la radio encontró entre los capachos y las canecas de miel y viche al Rey del Coco. Basilia nos alimentó con sus ricos platos mientras convocaba sus recuerdos de Andagoya. La Casa cultural El Chontaduro en el oriente de la ciudad se fue convirtiendo en una amistad sonora cuyas historias y diálogo enriquecedor, nutrieron el dispositivo móvil. También en los Farallones, al lado del río Pichindé, nos encontramos con Gustavo Ulcué quien nos brindó un panorama actual de la población indígena en el litoral chocoano. En Buenaventura, Danellys nos contó la importancia de la familia extendida y la territorialidad fortalecida en los procesos de base.

En el litoral chocoano: nos encontramos con la simpatía de Nathaly y la apertura de Chencho para darnos a conocer el proceso de radios comunitarias en Nuquí. En Bahía Solano quien dedicó tiempo para que pudiéramos entender mejor todo este territorio fue Julio Rojas. La misma labor y generosidad con el conocimiento la vivimos con Fausto Moreno en Coquí, y subiendo a El Valle fue en el hostal La Tortuga Jorobada donde su gente nos recibió. En Juradó tenemos muchos agradecimiento y enseñanzas: Geison, Chin y la familia de los lobos del mar. En Jaqué, Panamá, agradecemos a Beatriz Schmitt por acogernos en la Casa de familia de las tortugas y recordamos plenamente a Papito, Carmencita, Gume Florez, Floralba y Mello.

Ciudad de Panamá: a Mir Rodríguez que nos mostró el lado B el más interesante de Panamá, a la familia de Papito y Carmencita, en especial a Ramón Valencia que están en el Valle de Urracá, en el distrito de San Miguelito. A Michelle Sznejer y su hijo Rodrigo. A todos los habitantes de la Casa Loca. Y en En el Chorrillo, barrio al que la radio volverá, a Jorge ¡grande Jorge!. A keren Batista por difundir nuestro trabajo allá.

Gracias a Osneyder Valoy, Jonathan Collin, Fernando Arias y Aurelio. Almanaque Azul; Colegio de la Tierra ; Estudio Nuboso; Cinemateca de la Universidad del Valle, lugar a dudas y Escuelita del Ritmo. Su complicidad es la que nos ha permitido viajar.